La lluvia vuelve, la escasez hídrica agraria sigue: convocada en Jaén la “Mesa Social del Agua de Andalucía” (13/11/2025)

La lluvia vuelve, la escasez hídrica agraria sigue: convocada en Jaén la “Mesa Social del Agua de Andalucía” (13/11/2025)

Cristóbal Molina Navarrete.
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.
Alfonso Parras Martín.
Director de la Cátedra COAG-CREA de Derecho Agroalimentario y del Dominio Público Hidráulico.
Universidad de Jaén.

1.

Sabemos muy bien que el singular azul de nuestro planeta se debe a la gran presencia de agua en la Tierra. Del mismo modo, empezamos a conocer, aunque no haya una total certeza, de momento, al respecto, que los orígenes del agua pueden ser incluso anteriores a la formación del Sol, pese a que el astro rey es más viejo que la Tierra. Un descubrimiento realizado al estudiar la composición del agua en V883 Orionis, un disco de formación planetario situado a unos 1.300 años luz de la Tierra. La revelación ha sido acogida con gran eco en los medios de comunicación y redes sociales, que lo dan -quizás con precipitación- por cierto, como la página de Facebook de “Exploradores del Universo”, aunque la ciencia -como siempre- se muestra más cauta y el origen ( interestelar) del agua en la Tierra sigue en estudio:

Sea como fuere, mientras la energía solar tiene una potencialidad energética que tiende a infinito, el recurso hídrico no solo es reducido (un 2,5% del agua de la Tierra es dulce, el 90% congelada en la Antártida), sino cada vez más escaso. Si bien el ciclo hidrológico no ha cambiado sustancialmente, se desborda la demanda, sobre todo agropecuaria, generando escasez (estrés hídrico). Sequías prolongadas y precipitaciones en forma de inundaciones que no permiten, también por la propia erosión de los suelos, maximizar el agua que cae.  La elevación de las temperaturas evapora más y más deprisa agua (más de un billón de toneladas), haciendo que caiga de forma tormentosa a menudo. Además del carácter extremo del ciclo, el agua disponible está cada vez más contaminada por la acción humana.

2.

En consecuencia, el gran reto socioambiental no estaría tanto en determinar el origen del agua en la tierra, sino cómo distribuirla adecuadamente para que siga siendo ese recurso natural tan determinante para el desarrollo humano, además de esencial para la conservación de la vida en la tierra. Precisamente, ahora que regresan las lluvias otoñales, conviene evidenciarlo de forma precisa, porque la memoria es frágil y se tiende a creer que el problema del agua en general, y en el sector agropecuario en particular, ya está solventado. O que el futuro pasa por intensificar la capacidad de generar nuevos recursos hídricos, a través de lo que se llama el “agua no convencional” o regeneradas (la procedente de desalación del agua marina -convierte en dulce lo que es salado- y la derivada de la capacidad de reutilización del agua -la tecnología promete convertir las plantas depuradoras en genuinas fuentes constantes de agua potable de calidad-), concentrando ahí, en aras del principio de economía circular, las millonarias inversiones que se piden a Estado y UE desde las CCAA. No parecemos aprender las lecciones del pasado. Un reciente informe (Colegio de Ingeniería de Caminos) deja en evidencia como, al menos, un tercio de las presas del Estado necesitan refuerzos estructurales con urgencia y la mayoría carecen de planes de emergencia. Se piden infraestructuras que alimentan nuevos problemas y no resuelve la cuestión del agua.

El camino es diferente, a nuestro juicio. Se precisa -como venimos abogando desde hace tiempo en estas páginas, al hilo de nuestro proyecto de investigación, y fomenta la Estrategia de Resiliencia Hidrica Europea– diseñar e implantar un genuino modelo de gestión sostenible ecológicamente del agua socialmente justa, que permita mantener y mejorar las condiciones de vida y de trabajo del conjunto de los territorios, especialmente para los usos agrarios. Estos son los que constituyen la parte más relevante del consumo o uso hídrico (entre el 70 y el 80%), si bien varia notablemente según territorios y sus modelos productivos (ej. el sector agrario y su industria asociada constituye el 16% del PIB andaluz y el 10% del empleo en Andalucía). En este sentido, no se debe infravalorar, en el plano de los usos industriales, que los cada vez más numerosos y más grandes centros de datos (ej. Aragón), claves para el desarrollo de la actual economía digital, plantean un formidable reto para una gestión sostenible del agua, dada la persistente y aguda escasez, especialmente en España.

Plantas desalinizadoras

3.

La sostenibilidad integral del sector agroalimentario es una necesidad ineludible (también por razones de soberanía alimentaria), pero no es, como cabe escuchar de muchos políticos, de un signo y otro, el resultado natural, automático del desarrollo de ambas lógicas, la socioeconómica y la ambiental, sino que es un resultado que precisa fijar condiciones de justo equilibrio. No todos los modelos agroalimentarios garantizan la sostenibilidad ambiental, por lo tanto, tampoco su propia supervivencia a largo plazo. Por lo que se necesitan políticas, a fijar sobre derechos y normas, también fondos para su financiación y garantías de renta. Del mismo modo que el crecimiento económico es condición necesaria, pero no lo es suficiente, para promover empleo de calidad (a diferencia de lo que cree el modelo individualista y neoliberal económico), precisando condiciones institucionales y socioeconómicas adecuadas para su armonización, también se exige condiciones para que el desarrollo agrario no sea una rémora para la sostenibilidad ambiental y viceversa. La experiencia muestra que el equilibrio depende del modelo productivo agropecuario de modo que, hasta el momento, ha predominado más el desajuste y las disfunciones entre la lógica socioambiental y la socioeconómica.

Así están convencidos y se evidencia con crecientes estudios de un máximo rigor científico desde la llamada “Mesa Social del Agua de Andalucía” (MSA). El mes pasado presentó un Proyecto de Investigación titulado “Hacia una transición hídrica justa en la agricultura. Frente a las sequías y el cambio climático: gestión ambiental y social justa del agua”. En él proponen hasta 9 indicadores para regular y fomentar un “reparto social del agua”, especialmente en la agricultura. El punto de partida de esta investigación (gestionado por la Fundación Nueva Cultura del Agua -FNCA- es producto de la cooperación Universidad-agentes de sectores implicados, como las comunidades de regantes) es el notable impacto del cambio climático en la disponibilidad de agua para los usos humanos en general, y agrarios en particular, produciéndose, sobre todo respecto de estos últimos, una reducción notable de las dotaciones hídricas que  no impacta del mismo modo en todos los territorios ni en todos los cultivos de Andalucía, sin la existencia de una adecuada regulación y gestión socialmente justa, e incluso mucho más eficiente socioeconómicamente, además de más respetuosa ambientalmente, que permita corregir, de momento, esos graves desajustes. Desajustes que la eventual mayor disponibilidad de agua regenerativa no servirá para corregir, más bien lo contrario.

Para tratar de solucionar estos déficits, se propone una regulación mucho más racional de las grandes explotaciones, las que más recursos de todo tipo usan o consumen (tierra, agua, subvenciones), así como el fomento de los modelos de agricultura profesional y familiar, más sostenibles potencialmente. Un reequilibrio de modelos productivos que también serviría para fijar población, en la medida en que crea empleo localizado de calidad, incluidos los indispensables relevos generacionales, también en perspectiva de género.

4.

A fin de analizar en profundidad los indicadores de este proyecto y diseñar una estrategia que permita su implantación efectiva, normativa e institucional, con la debida financiación con fondos públicos, comunitario, estatales, autonómicos y locales, el próximo jueves 13 de noviembre, tendrá lugar una jornada, a celebrar en la Universidad de Jaén, titulada: Hacia una Transición Justa en la Agricultura. El programa se integra con dos Mesas de Análisis, la primera promovida por la propia Mesa Social del Agua de Andalucía (MSA) y la FNCA. La segunda configurada por la Cátedra COAG-CREA de Derecho Agroalimentario y del dominio público hidráulico, con la colaboración de nuestro Proyecto de Investigación de la Agencia Estatal, pues trata de un tema especialmente relevante para el mismo, como vienen evidenciando nuestras iniciativas científicas y divulgativas. Dada la gran importancia del acto, será inaugurada por el Rector de la Universidad de Jaén. Al final tendrá lugar la exposición de las Conclusiones alcanzadas en esta interesante actividad, académica y de investigación aplicada.

En suma, la gestión sostenible del agua en general, y especialmente para su reparto social en mejora de las condiciones de vida y de trabajo del campo implica superar muchas resistencias de regulación, innovación e inversión, pero, sobre todo, de aceptación institucional y social. Que la mejora de las expectativas de nuevos recursos hídricos no convencionales pueda mejorar la disponibilidad no debe llegar a engaños. Más pronto que tarde, la racionalización de la demanda de agua con equidad y eficiencia será insoslayable.

La inscripción es gratuita y se puede hacer desde el PROGRAMA.