Campos de golf, de nuevo bajo sospecha de insostenibilidad hidrica: La Fiscalía investiga por delito ambiental uno de La Moraleja
Equipo investigador del proyecto.
1.
Los campos de golf han estado siempre bajo sospecha de insostenibilidad en lo que hace a una gestión racional del agua, cayendo desde antaño en el campo de mira de las asociaciones ecologistas. El sector ha venido desplegando, desde hace también largo tiempo, una intensa campaña defendiendo que los campos de golf no solo son eficientes hídricamente, sino que, bien gestionados, pueden desarrollar una función de sostenibilidad integral muy notable. La razón estribaría en que, una fuente de ingresos y de empleo muy notable para las zonas en que se ubican, se extienden por grandes extensiones de terreno que pueden configurarse como unos entornos naturales valiosos, promotores de gran diversidad de plantas y animales.
Como ejemplo se pone el Arabella Golf Mallorca, el resort de golf sostenible más grande de España y líder -se dice- en el Mediterráneo, a través de su específico programa “Green Evolution”. En su virtud, se buscaría transformar el Arabella Golf Mallorca en una empresa circular, según el estándar internacional de certificación GEO Certified®. Acredita el compromiso de la empresa con la sostenibilidad por su alto estándar en aspectos de cuidado del entorno. Entre las medidas más señeras:
- La conservación del agua, reutilizando 900.000 m3 de agua regenerada que nutre los acuíferos y un nuevo sistema de riego que optimiza el uso del agua (también sustituyen urinarios en aseos y vestuarios por equipos “sin agua”).
- La reducción del consumo de energía, a través del uso de energía limpia.
- El consumo y producción sostenible (fuentes de agua osmotizada y venta de botellas de aluminio para evitar el uso de plásticos; producción de aceite a partir de olivos en los campos; uso de material reciclado; apertura de un huerto ecológico cuya producción nutre los restaurantes)
- La preservación del entorno natural, con la compensación de emisiones de CO2 mediante la amplia superficie vegetal de los 3 campos de golf según el cálculo de su huella de carbono; preservando los hábitats de las especies existentes; o a través de visitas guiadas a los escolares, etc.)
Arabella Golf Mallorca, con Certificado GEO, sumado a EMAS e ISO 14001
En la misma línea parecen situarse la mayoría de los campos de golf de la Costa del Solf. Además de la energía solar y una gestión sostenible del agua, estos campos se habrían rediseñado para aprovechar las tecnologías avanzadas a la hora de optimizar el consumo de recursos, tanto energéticos como hídricos (la gran parte de estos últimos procedente de agua reciclada para el riego. Su modelo de negocio, pues, respondería a un paradigma de responsabilidad socioambiental en en un paradigma más amplio de turismo sostenible. En otras experiencias incluso se llega a proyectar el modelo de agricultura sostenible aplicado a los campos de golf como un camino favorable a su sostenibilidad ambiental. Según estudios científicos, no solo puede tener efectos medioambientalmente favorables para el entorno, sino que al mismo tiempo puede favorecer el hábitat y generar un uso más racional de los recursos naturales. Según sus conclusiones:
“…los campos de golf son idóneos para la implementación de un modelo económico circular que, a través del compostaje, facilite la conversión de los residuos en recursos como base de un nuevo sistema de gestión sostenible”.
2.
Sin embargo, que potencialmente sea posible tal reconfiguración sostenible o ecológica de los campos de golf, para integrar un negocio muy rentable tanto en el plano económico como en el del empleo (miles y miles de personas gustan del golf y satisfacer ese gusto exige un alto coste, con empresas que dan un volumen de empleo notable) en un entorno ecológicamente sostenible, no quiere decir que todos actualicen ese modelo. Precisamente, conocíamos en fechas recientes que una organización ecologista denunciaba las captaciones irregulares de agua, en el complejo del barrio madrileño de mayor renta de España, para mantener el césped. A raíz de la misma, el Ministerio Fiscal ha abierto una investigación para aclarar si el campo Golf Park, en el parque empresarial de La Moraleja (Alcobendas -Madrid-) está o no regando ilegalmente el complejo (además de nueve hoyos cuenta con pistas de pádel y otras instalaciones deportivas y de ocio). Además se investiga si está incurren en excesos en los sondeos concedidos por la Confederación Hidrográfica del Tajo. En consecuencia, frente a la referida imagen de sostenibilidad y responsabilidad verde, ahora emerge una cara sofisticadamente invisibilizada del crimen ambiental: el uso ilegal del recurso naturales (agua) por actores con poder económico.
Estamos, pues, ante una diferente cara del delito ambiental ex art. 325 CP, distinta a la más difundida (vertidos tóxicos, tala ilegal), pero en absoluto inusual, lamentablemente, como es una gestión fraudulenta del agua, especialmente grave cuando concurre en un escenario de sequías muy prolongadas y recurrentes y de emergencia climática. Se recordará que hay otros procedimientos penales de este tipo pendientes, fuera de los campos de golf, como la denuncia a un conocido ex torero que se habría apropiado, posiblemente, de 2 millones de litros de agua del Parque de DOÑANA para su finca sevillana, a través de 4 pozos ilegales. La acusación lo es tanto por un delito contra el medio ambiente con otro de daños al dominio público hidráulico, que se cifra en 574.308 euros (hubo cierre cautelar de los citados pozos y la balsa de riego de la propiedad). Estas querellas por robo de agua pública en beneficio privado está a la orden del día en el Bajo Guadalquivir
Volviendo a la denuncia presentada por la asociación con un significativo nombre, Ecología y Libertad, añade la posible prevaricación ambiental omisiva de la alcaldesa de Alcobendas y del director de Medio Ambiente municipal, al supuestamente haber tolerado las extracciones sin realizar inspecciones. Es oportuno, a tal fin, traer a colación que la Confederación Hidrográfica detectó ya ciertas irregularidades recientes (uso de un pozo autorizado para regar parcelas no incluidas en la concesión), dando más verosimilitud a la denuncia de utilización indebida de recursos hídricos públicos en beneficio privado.
3.
Como se ha expresado, desde el paradigma de la llamada criminología verde (green criminology) estos casos ilustran la persistente tensión entre el interés económico de grupos de interés económico influyentes, con poder, y la razón social de la sostenibilidad ambiental. Se trata de una suerte de criminalidad ambiental de cuello blanco, donde el impacto social se difumina, porque no recae sobre unas víctimas concretas, personalizadas e individualizadas, sino sobre bienes comunes, colectivos (agua). También supone una pérdida de oportunidades de desarrollo social y laboral para las zonas en las que se insertan esas empresas, pues esa agua podía haberse usado en beneficio del desarrollo social. Estos y otros casos van más allá de los asuntos concretos para abrir un debate mucho más profundo: ¿Cómo debe tratarse de forma más eficaz que la actual la gestión criminal del agua? Este tipo de delitos degradan el ambiente y erosionan la democracia: el privilegio económico y la lentitud de la justicia penal tiende a primar sobre la efectividad del derecho colectivo a los recursos naturales ex art. 45 CE.