No va bien la lucha contra la emergencia climática: récord de CO₂ en atmósfera, descontrol del gas metano

No va bien la lucha contra la emergencia climática: récord de CO₂ en atmósfera, descontrol del gas metano

Cristóbal Molina Navarrete.
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.
Universidad de Jaén.

1.

No va bien la lucha contra la emergencia climática. Los datos son mucho más tozudos y firmes que los discursos bienintencionados. Al tiempo que hemos sabido que se ha superado ya un nuevo limite planetario, el 7º de 9 (concretamente la Acidificación de los Océanos), según el informe elaborado por el Laboratorio de Ciencia de Límites Planetarios del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), se ha constatado que el Planeta sufre ya el mayor aumento de CO₂ en la atmósfera desde que hay registros. El constante, incluso creciente, uso de los combustibles fósiles que se dice combatir, unido a los cada vez más graves incendios que padcemos y a la reducción de la capacidad de absorción de los bosques y océanos (efecto de retroalimentación de la emergencia climática) están en la base de este nuevo récord la acumulación del que es el principal gas de efecto invernadero. Así lo acaba de constatar la Organización Meteorológica Mundial (OMM): la acumulación de CO₂, principal gas de efecto invernadero responsable del 66% del calentamiento actual, alcanzó en 2024 las 423,9 partes por millón (ppm). Es un 52% más de los niveles preindustriales.

Quizás pueda pensarse que si la Tierra ya superó periodos de este tipo, con tanta concentración de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, en nuestro tiempo no tendría que ser diferente. Ahora bien, según un solvente estudio publicado el año pasado en la revista Science, la gran diferencia de la situación actual es que nosotros estamos en el planeta y somos la causa principal de este desastre. Además, se insiste, se estaría desarrollando de una forma exponencial, a “una velocidad de vértigo”. Prueba de ello es el aumento registrado en 2024: 3,5 ppm, el mayor crecimiento interanual al menos en las últimas ocho décadas.

2.

Con ser todo ello muy preocupante, pues el 77 por ciento de los sistemas que soportan la vida en la atierra ya están en zona no segura, inquieta todavía más el citado “efecto retroalimentación del cambio climático”, de modo que el aumento de CO2 no se debe sólo al incremento de su generación, sino a la pérdida de una parte importante de la capacidad de absorción. El Informe sobre la Salud Planetaria de 2025confirma que los océanos terrestres no pueden compensar ya los efectos del calentamiento global (deforestación y la modificación del uso del suelo termina incrementando la citada acidez del agua de los océanos). De ahí que ecosistemas como los arrecifes de coral tropicales, los corales de aguas frías y la vida marina del Ártico estén ya en una situación crítica.

En esta acumulación de muy malas noticias no ya solo para el Planeta, sino para nuestra vida en él, también se ha conocido que el Global Tipping Points Report 2025 alerta de que, muestra de esa  «nueva realidad negativa planetaria» , los arrecifes de coral han cruzado ya su punto de inflexión climática. La razón básica de ello es que el estrés térmico galopante hace que los corales expulsen las algas, dejando las estructuras esqueléticas con una apariencia blanqueada.

3.

No es el único gas de efecto invernadero (GEI) que preocupa y mucho. El citado boletín de la OMM analiza otros dos que también marcan concentraciones récord. El gas metano, (16% del calentamiento actual) alcanzó un 66% por encima de los niveles preindustriales, mientras que la concentración del óxido nitroso, que está en el 6% del calentamiento global, se sitúo en 338 ppb en 2024, un aumento del 25% con respecto al nivel preindustrial. El primero es también especialmente preocupante en España. En este sentido, la ONU ha abierto una investigación contra las macrofugas de metano del vertedero madrileño de Valdemingómez. El problema no es nuevo, pues hace 4 años que saltaron las alertas, a través de la Agencia Espacial Europea. En todo caso, se confirma la importancia creciente que presenta el control de las emanaciones de metano (CH₄), ganando relevancia año en la lucha internacional contra el cambio climático, desdeñado en buena medida hasta el momento por Gobierno y políticas nacionales.

Vertedero de Valdemingómez. Foto: Óscar J.Barroso / Europa Press

Precisamente, fue en el contexto de la cumbre del clima de Glasgow, 2021, la COP26, cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente lanzó el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO, sus siglas en inglés), centrado en la la industria del petróleo y el gas natural, así como en las filtraciones o fugas accidentales o intencionadas de tales sectores que, de un modo u otro, terminan en la atmósfera. Su último informe, sin embargo, deja en evidencia la ampliación de sus investigadores hacia otros sectores, como el de los residuos. En ese informe se razona como, en mayo de 2025, inició una campaña de investigación en un vertedero de Madrid (una planta de biometanización de Las Dehesas). Se esperan resultados en 2026, dice el IMEO.

4.

Con todo, sin perjuicio de esta relevancia de control del metano en la lucha contra la emergencia climática, siendo necesario, no sólo útil, reducir emisiones de este gas, la OMM evidencia que la permanencia de este gas en la atmósfera es de solo nueve años, frente a los centenares del CO₂. Por ello, este organismo reafirma que:

“la acción climática debe centrarse urgentemente en reducir las emisiones de CO₂ de los combustibles fósiles, que representan la gran mayoría de las emisiones totales de gases de efecto invernadero”.